Oigo hablar de la gente diurna, que es la que está más activa por las mañanas, y la gente nocturna, que le pasa en la franja horaria contraria. Y me parece que yo no soy de la una ni de la otra, sino más bien taciturna,
Metáforas a un lado, sí, me encantan las tardes. Especialmente al comenzar, a eso de las tres y media o las cuatro, cuando acabas de terminarte el té (yo era de café, pero la ortodoncia me hizo pasarme al otro bando). Justo esa hora en que se hace la digestión, se duerme la sies
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