Salió a la calle pancarta en mano, harto de un sistema que sólo alimentaba a los más fuertes, y una bala atravesó su cerebro. Desgraciadamente, el resto de zombis no entendió su sacrificio, y la pancarta cayó al suelo junto a su brazo podrido y sus reivindicaciones.
Este micro, junto con "El niño estrella" me han servido para pasar la primera ronda del V Concurso de microjustas literarias de Ociozero. El tema a tratar era "Lucha social"
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