He buscado en la estación del metro de la línea 5, en un matorral de avispas en celo, en la mirada del vendedor de fresas, en el dedo que penetra la tierra, en el agua que asciende a las nubes, en la oscuridad de un cine de barrio convertido en bazar, en la loba que amamanta a Rómulo y Remo.
En algunas madrugadas de desvelos horizontales la palabra sexo resbala por mis labios y se transforma en un verso que hace arquear mi espalda.
Cuánto placer entonces.
Cuántas puertas abiertas.
Este libro es un cazamariposas con el que he intentado atrapar al sexo al vuelo; no para enjaularlo ni para clavarlo con un alfiler en mi álbum de deseos, sino para depositarlo en vuestras manos y que gocéis de él y lo dejéis volar de nuevo.
Amor Pérez Egea
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