Nuestra carta de presentación, para lo que sea, es más importante de lo que a veces pensamos. Lo de que las primeras impresiones son las que cuentan, aunque nos pese es cierto, porque esa primera impresión siempre deja un poso. Si es buena, nos dará rédito durante un tiempo, tampoco nos engañemos, no vamos a poder vivir de primeras impresiones toda la vida, pero como sea mala, hay que currárselo para poder cambiarla, y a veces cuesta.
Papá Rite quería tener un pequeño detalle por Navidad con la
Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 2.5 Spain