Un cadáver decapitado aparece tirado en la calle. La única pista un viejo ensotando que deambulaba por las calles a esas horas. Un joven Inspector, no muy querido en la comisaría se hace cargo del caso.
En un perdido convento, tras la muerte del ultimo monje la diócesis decide trasladar todos los enseres que allí se hayan a la ciudad. El equipo de mudanzas, encuentran en una oculta y misteriosa cripta un ataúd, un gran y extraño libro. Todo ello lo dejan en la basílica de la Caridad. Desde entonces, Javier, uno de los chicos de mudanzas comienza a tener pesadillas.
Mara, una chica enferma de cáncer terminal, ante la presión vital de su enfermedad y el maltrato psicológico de su marido, decide escapar a su pequeño rincón secreto, unas discretas rocas en el espigón de la ciudad, junto al mar. Allí conoce a un misterioso hombre (Esteban), y tras el susto inicial, se generará un extraño vinculo de atracción entre ambos. Unas de las noches que se ven, su extrema debilidad hace que resbale. Esteban con su gran agilidad intenta sujetarla, pero le es imposible y Mara acaba golpeándose la cabeza con la roca. La visión de la sangre y su cargo de conciencia provocan que muestre su verdadera naturaleza. Esteban muerde el cuello de la chica y la convierte en vampira.
Esteban la inicia su nueva no vida. Durante este proceso Esteban vive atormentado por no haber podido cumplir la promesa de no convertir a nadie más mientras, a la par, el nivel de atracción aumenta haciendo la vida para él insostenible. Durante su formación Mara visita sin que éste se dé cuenta a su exmarido y descubre que ha sido infiel durante muchos años, a este trauma se le une que finalmente, Esteban cree que Mara ya está preparada para poder sobrevivir sola y se marcha. Esto hace que se quiebre su corazón y decida atormentar cada noche a su exmarido.
Víctor, el marido, atormentado por su mujer muerta, decide acudir a la iglesia en busca de ayuda, en su parroquia lo remiten al Padre Juan párroco de la basílica de la Caridad. Javier, el chico de las mudanzas decide ir a la basílica de la Caridad y contar al párroco las extrañas pesadillas que tiene desde que le llevó aquel extraño cargamento recogido en el convento. Allí encuentran al padre Juan, leyendo el gran libro, el cual, le da pistas de lo que está pasando y del gran peligro que se cierne sobre ellos.
Los tres deciden acabar ella. Aquí comienza una persecución, donde Mara y el Trio tratan de acabar el uno con el otro.
Mara convierte a varias personas, algunos como sus lugartenientes y otros por placer como la amante de su marido. El adentrarse en la noche la lleva a conocer el mundo de las drogas y la prostitución, al cual le ve gran potencial para poder asentarse y sobrevivir en su nuevo universo.
En un impulso de Mara para no desvincularse de su anterior vida y hacer daño a su marido, decide llevarse a su hijo pequeño a vivir con ella, sin convertirlo.
El inspector Hernández, tras varios puñetazos y callejones sin salida, la pista del ensotando le lleva a la basílica de la Caridad, donde el comportamiento extraño del trio, le lleva a sospechar de ellos y a seguirlos.
Los extraños ADNs y anticuerpos no humanos encontrados en varios escenarios del crimen, e informes médicos de la muerte de Mara, hacen que esta información trascienda a instancias nacionales superiores CNI.
Mara visita a Javier, al que también le une un extraño vinculo. Tras la negativa a unirse a sus huestes, Javier es arrojado por la ventana de su edificio.
Tras conocer la sorpresiva visita de Mara a Javier y averiguar el paradero de la ubicación de la guarida de Mara, todo se precipita. Y los dos hombres armados deciden hacerle una vista y acabar con ella. Hernández, sospechando de ellos los seguirá. Con dificultad y perseguidos por el anochecer, consiguen salvar la guardia que la custodia y entrar en la ermita. Allí encuentran seis ataúdes cuatro grandes y dos pequeños. Uno a uno los van abriendo y estacando a cada uno de los residentes, los cuales se convierten el polvo. Cuando abren el primer ataúd pequeño, ven a un amigo de Ángel, hijo de Mara, al cual estacan y convierten el polvo. Cuando llegan a Ángel que también yacía en un ataúd, creyéndolo vampiro y con todo el dolor de su corazón Víctor le clava una estaca. Algo falla, el niño comienza a sangrar como un humano. Mara ante el dolor de su hijo, despierta y comienza a golpearlos brutalmente. Ambos acaban maltrechos. La vampira coge una estaca y se la acaba clavando a su marido en el pecho. Antes de dar cuenta del cura, algo alerta sus sentidos, se detiene, coge al único lugarteniente que le queda vivo.
Antes de escapar, llega el inspector Hernández que intenta detenerla infructuosamente.
Hernández, cuando se recompone, se da cuenta de la magnitud de lo sucedido, encuentra al niño moribundo y corre para llevarlo al hospital. Antes de poder salir se ve rodeado de unos encapuchados (CNI), que le arrebatan al niño y lo esposan.
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