Obra de arte en tres capas, enmarcada en un marco construido de una sola pieza de MDF lacado en color negro cuyas medidas son 40,6 cm x 51,7 cm x 1,9 cm.
Pieza artística de extraordinario detalle técnico y carácter narrativo, plenamente inscrita en la estética steampunk victoriana. La escena representa a un anciano relojero de pelo blanco alborotado y gafas redondas, completamente absorto en su taller mientras trabaja con herramientas de precisión sobre su mesa de trabajo, atestada de relojes desmontados, engranajes, frascos y minúsculas piezas mecánicas. El taller, envuelto en una atmósfera cálida de tonos ámbar y verde pátina, aparece tapizado de relojes de todas las épocas y formatos —de bolsillo, de pared, de pie— y de ruedas dentadas que confieren al espacio una identidad obsesiva y fascinante. El protagonista indiscutible de la obra, sin embargo, es el gorrión autómata: una magnífica ave mecánica de cobre y latón, con engranajes y remaches visibles y plumaje metálico de extraordinaria factura, posada sobre una percha de madera en el primer plano superior izquierdo. La criatura mecánica parece observar con atención silenciosa el trabajo de su creador, estableciendo entre ambos un vínculo cargado de simbolismo sobre la relación entre el artesano y su obra. El conjunto se enmarca en un marco de acabado negro mate que potencia la profundidad y el misterio de la escena.
All rights reserved