©Emilio Ramón-Suikawari
Hola, Quizá te entren ganas de gritar, de abofetearme con lo que voy a decirte. Pero, sinceramente, no le temo a tu ego. Hay que hacer que baje los humos de una vez, que sane. Que se rebele, que patalee. Yo me debo a tu alma. Por lo tanto: Cada vez que le gritas a alguien «Quédate en casa», «Vete a tu casa», desde tu ego crees hacer el mayor bien. No importa si lo estás haciendo o no. Lo que importa es reconocer la llamada, el grito de tu alma. Ese grito que llega desd
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