Por su agua, que no hiela
Del Amor, su prisionera...
porque él siempre te ama.
Él es tu dueño y tú su ama
así, hasta que muera.
Con él, nunca quedaras fuera
para ti, siempre habrá una llama
y un lecho en su rama.
Nunca, te mirará a la ligera.
No temas a la humedad del frío,
recibirás su calor, por ser su amada.
Porque contigo, el se ciega
como la corriente de un río,
como la barca, en el embarcada
por su agua, que no hiela.
Carmen Silza
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