Se acerca el temido y esperado momento de las oposiciones para aquellos que aspiran a convertirse en enseñantes. Un sistema decimonónico para el siglo veintiuno (edulcorado en los últimos años por la presión sindical), donde se trata de demostrar que posees unos conocimientos que con mucha probabilidad nunca vas a utilizar, dejando fuera de la bolsa cuestiones de vital importancia para este trabajo tan poco valorado. Hace mucho que pasé aquel martirio, pero se me ocurrió utilizar
Creative Commons Attribution 4.0