Paseaba por un sendero abandonado, rodeada de árboles colmados de pequeñas hojas verdes, que nacían y crecían a mi alrededor, con lentitud, tomándose su tiempo, recibiendo cada rayo de Sol con cuidado, cada gota de agua con delicadeza. Crecían con miedo a romperse y soñando con ser fuertes, con dar cobijo a una pequeña flor y hacer crecer al fruto carnoso del hambre.
A penas se veía la tierra por donde mis pies se posaban con cuidado de no pisar alguna caprichosa raíz que intentó revelarse de s
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0