-Prométeme que serás fuerte cuando yo ya no esté. Debes ser muy fuerte, debes seguir con tu vida, sigue creciendo, sigue amando, sigue adelante, por mí, por ti, por los dos... prométemelo. -Hablé con un nudo en la garganta sintiendo como la vida se me iba poco a poco mientras veo llorar a la persona que amo.
Él bajó la mirada llena de lágrimas y dijo:
-Lo prometo, intentaré ser fuerte, te lo prometo. -Elevó la cabeza mirando mis ojos.
Su mirada transmitía melancolía, nostalgia y dolor, aquellos ojos color avellana que siempre brillaban ya no brillan más, simplemente había desaparecido y fue remplazado por un oscuro y terrible vacío.
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