[En capítulos anteriores... Vida rota.]
¿Y qué quieres que te cuente? Vienes aquí todos los días, finges preocuparte por mi salud, y esperas que el hambre y el encierro hayan ya quebrado mis defensas y confiese lo que estás esperando escuchar, porque así tú consciencia quedará más tranquila, y sabrás que no enviaste a una mujer inocente a la horca. Pero diga lo que diga, ¿cambiará algo? ¿Cambiará tu mirada de compasión, tu mirada de eterna duda, preguntándote si de verdad soy un monstruo o si
All rights reserved