Con un despertar frío y palpitante en la raíz de los pies, la energía del padre sol se convierte en un fino atuendo de seda pulcra, que permite vivir y revivir una realidad cruda y violenta en la cual nos ahogamos y morimos como imperfectos sueños perfectamente aplastados, siendo pasado, anhelando futuro, olvidando el presente.
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