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60358 results found for tag:"amor".
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Eterno cachorro
04/08/2026
M Angeles Jaldon macarro
letra compuesta para una mascota, fallecida, donde los sentimientos mas profundos florecen.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0
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AL FINAL DEL ARCOIRIS
04/06/2026
Cristina Marybel Velázquez Obregón
SARA tiene 27 años, trabaja desde casa corrigiendo textos y lleva una vida silenciosa y ordenada. Mientras su entorno se mueve entre novios, bodas, planes en pareja, ella habita una incomodidad que no termina de entender ni de nombrar. Todo cambia cuando conoce a MICHEL, una chica del mundo del teatro, algo en su mirada y en su forma de hablar, despierta en Sara un deseo y una verdad que lleva tiempo intuyendo. Entre mensajes, encuentros y una intimidad nueva, descubre por primera vez que puede dejar de asumir una vida que no le pertenece. Se ha enamorado de una mujer. Movida por esa certeza, decide contárselo a sus padres. Pero cuando está a punto de hacerlo, su madre, ELENA, recibe el diagnóstico de metástasis cerebral. A partir de ese momento, la vida de Sara se reorganiza por completo. Vuelve a casa de sus padres para acompañar el tratamiento de su madre. Ahora todo se vuelve una rutina de hospitales, radioterapias, medicación y cuidados físicos que cada vez son más exigentes. La casa familiar deja de ser un lugar cálido para convierte en una enfermería, mientras la enfermedad va apagando a Elena, desmejorando no solo su cuerpo, sino también su memoria y su forma de comunicarse. En paralelo, la relación con Michel sigue creciendo, aunque siempre en los márgenes. Junto a ella, Sara encuentra por momentos un espacio donde puede dejar de ser la hija fuerte, que sostiene y organiza todo. Pero esa felicidad naciente queda atravesada por la culpa de sentir que ha comenzado a vivir en el peor momento posible. Michel empieza a notar que la parte más importante de Sara transcurre en un territorio al que ella no termina de ser invitada. Cuando el cuidado en casa los sobrepasa, Elena vuelve a quedar ingresada. Sara y su padre todavía se aferran a la idea de que mientras haya médicos, hospital y tratamiento todavía hay esperanza, hasta que un médico les dice con claridad que ya no hay nada más que hacer por Elena. Al recibir la noticia, Sara se derrumba en brazos de Michel por primera vez delante de todos en la sala de espera, también delante de su padre. A partir de ahí, Michel deja de ser un amor que se vive puertas adentro y se convierte en un lugar real. En el tramo final, Sara acompaña a Elena en silencio, la palabra ha desaparecido, ya solo quedan el cuerpo y la presencia. Tras su muerte, el duelo se manifiesta en lo cotidiano: la silla vacía en la mesa, el padre y la hija intentando sostener una normalidad que ya no existe. Pero poco a poco, Sara comprende que vivir su verdad no traiciona a Elena, sino que honra el amor que recibió de ella. Días después, Sara y Michel salen a pasear el perro familiar. Sara toma de la mano a Michel por primera vez sin miedo y sin esconderse frente a su padre. En ese pequeño gesto conviven el duelo por la madre y el coraje de empezar a vivir, por fin, como se es a la luz del día.
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2604065189229
"Te voy a explicar"
04/06/2026
Eva Moreno Lorente
Se podría decir que es una página arrancada de mi diario,si lo escribiera...Es reflexión. La Vida,los amores y desamores,etcétera. La instrumental para esta improvisación proviene del nick Black_Kumuzhi,Pixabay y royalty free por supuesto,su nombre de archivo black_kumuzhi-deep-house-bass-groove-with-ambient-atmosphere-506678
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2604055171012
Tenra Idade
04/05/2026
Kael Nocturne Kael Nocturne , Kael Nocturne ,
Canção de R&B Moderno que explora a nostalgia da infância e o amadurecimento de um amor. A letra narra memórias de brincadeiras de rua (pique-pega, pipa) e o reencontro com uma figura feminina anos depois, agora sob uma nova perspectiva de vida e sentimentos.
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2604025151495
"No precisamente"
04/02/2026
Eva Moreno Lorente
Cuando dos personas no se acomodan del todo,mas existe querencia. O capricho. Con instrumental de usuario SergeQuadrado en Pixabay presta a descarga royalty free,(ésta nombrada sergequadrado-under-the-sun-507550),improvisación suave
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2604015138963
Somos Estrellas: Un cuento para vivir brillando
04/01/2026
Noelia Pascual Herce
Una inspiradora historia y unas cautivadoras ilustraciones forman un conjunto lleno de magia, humor y ternura. Un cuento que invita a valorarse a uno mismo y a los demás seres, a apreciar la naturaleza y a disfrutar de la vida. Cuenta con una original y amena historia estructurada en 12 capítulos cortos y acompañada de preciosas ilustraciones en todas las páginas. El resultado es un mezcla de magia, humor y ternura que todos, grandes y pequeños*, disfrutarán por igual. *Aunque está dirigido a todos los públicos, se recomienda su lectura autónoma a partir de 7 años. Un gran estruendo rompe el silencio en mitad de la noche. Los animales, asustados, se dirigen al lugar de donde pareció provenir el ruido: el lago Rosa. Allí descubren lo más asombroso que han visto jamás. Este es el punto de partida de un intenso viaje a través del bosque, en el que los personajes, la estrella Lea y el renacuajo Ajo, se dirigirán a su destino. En el camino se encontrarán con diversas criaturas y fenómenos de la naturaleza de los que obtendrán valiosas enseñanzas. Este libro forma parte de Estrellas en el planeta Tierra, un proyecto creado con el deseo de expresar e inspirar sentimientos de amor, de gratitud y de conexión con uno mismo, con los demás seres, con la naturaleza y con la vida. Su objetivo, que todos aprendamos a ser felices.
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Capitulos del 31 al 45 con rituales de Susurros de amor autora Marta Digat
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Capitulos del 31 al 49 con rituales de Susurros de amor autora Marta Digat
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Capitulos del 31 al 49 con rituales de Susurros de amor autora Marta Digat
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No Tornis a Començar
04/01/2026
Jan Cerro Domingo Jan Cerro Domingo , Jan Cerro Domingo ,
Cançó original interpretada pel mateix autor, on s’expressa el sentiment de no voler tornar a començar una relació passada. La lletra reflecteix la dificultat d’afrontar el passat i la decisió de no repetir errors en l’amor, amb un estil introspectiu i emotiu. La tornada repeteix la idea central de no voler començar de nou, i la cançó inclou versos i un pont que desenvolupen aquest conflicte emocional.
Creative Commons Attribution 4.0
2603305119323
Donde la oscuridad conoce a la luz
03/30/2026
Misii Flynn
PORQUE LA LUZ PUEDE SER ENCONTRADA EN LA OSCURIDAD, O PERDERSE ENTRE LOS RAYOS DEL SOL. Encerradas entre estas páginas encontrarás 33 historias donde la promesa de un desconocido puede avivar la esperanza, donde una sola mirada puede hacerte dudar de lo que creías hasta ese momento, donde un cálido abrazo puede salvarte del ruido y donde una aterciopelada voz te muestra el camino hacia tu verdadero hogar. Sin embargo, en ocasiones el mundo es cruel y pesa demasiado. Desgraciadamente, aprendes que el silencio es la mejor opción, que nadie puede vivir eternamente con los recuerdos de cuando eres feliz sin lamentarse porque ya no volverán, que el único remedio es caminar hasta olvidar cada instante vivido, que el tiempo era y es el enemigo, y que a veces, te conformas y te olvidas de vivir. ¿Te atreves a adentrarte en todas estas historias, donde la alegría y el dolor van de la mano?
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Amorcito Mio
03/30/2026
Reyes Rodríguez Amezcua
Letra original de la canción "Amorcito Mío". Composición propia registrada para protección de derechos de autor. Todos los Derechos Reservados.
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Continuación del capítulo Tomo II Capítulo 31 «Los secretos del linaje aguardan entre las páginas del tiempo…» Desde el capítulo 21, comenzaron a surgir sucesos extraños: una epidemia de rituales y metáforas se propagó, como si todos hablaran en códigos. Algo siniestro en las sombras distraía las mentes e impedía percibir lo que realmente se gestaba. Parecía que un velo oscurecía la realidad. Los primeros en notarlo eran siempre los del margen. Observaban sin participar y escuchaban sin intervenir. Percibieron que los símbolos eran ecos de algo antiguo. Como mensajes de otro tiempo, comenzaban a despertar bajo la apariencia de la realidad. Las noches se alargaron. Eran interminables, profundas. Las velas ardían con lentitud inusual. Los relojes titubeaban; un minuto parecía una eternidad para avanzar. Y entre los pasillos, en los rincones donde nadie miraba, una presencia se deslizaba como un susurro húmedo: un sonido leve y frío, casi un pensamiento ajeno. Rozaba la piel, extraño y fuera de lugar. No era un espíritu. No era un recuerdo. Era algo que llevaba demasiado tiempo esperando. Mientras todos se perdían en sus propios rituales y creían descifrar mensajes ocultos, la verdadera señal pasaba desapercibida: un cambio imperceptible en el aire, un temblor en la tinta. Una grieta mínima se abría en la línea que separaba lo real de lo simbólico, y la frontera entre realidad y significado oculto comenzaba a resquebrajarse. Porque lo que se movía en las sombras no buscaba ser visto. Buscaba ser leído. Continuación del capítulo La noche relampagueaba siniestra, como si el cielo se rompiera. El viento azotaba las ventanas de Giselle con un lamento antiguo, casi humano. Fue entonces cuando alguien llamó a la puerta. Un golpe seco. Luego otro, más lento. Como si la mano que tocaba dudara entre anunciarse y retirarse para siempre. Giselle sintió un estremecimiento recorrerle la espalda. No esperaba visitas. Nadie sensato saldría en una noche semejante. Se acercó con cautela. Tras el cristal empañado, Giselle vio una silueta encorvada bajo un peso invisible. Su sombra se deformaba con cada relámpago. No levantaba la cabeza. No hablaba. Solo esperaba. Giselle dudó. Una intuición le decía que no debía abrir, pero una fuerza más profunda la empujaba hacia el picaporte. Porque ella sabía —aunque no quisiera admitirlo— que nada de lo ocurrido desde el capítulo 21 era casualidad. Y que quien llamaba a su puerta… No venía por el refugio. Venía por ella. La tormenta rugía como advertencia y los relámpagos iluminaban sombras que parecían moverse solas. Fue en uno de esos destellos cuando lo vio con claridad. Una figura empapada, encorvada como si llevara siglos de peso. Sus manos huesudas descansaban en el marco. Temía que el viento lo despegara. Tocó de nuevo. Un golpe lento, profundo, casi ritual. El aire se espesaba. Giselle no sentía miedo, sino algo visceral, como si su linaje reconociera lo inexplicable. La figura habló. O al menos eso creyó. No fue una voz. Un murmullo surgió de las paredes, de la madera y de la tormenta. El suyo. Giselle retrocedió un paso; el corazón le golpeaba con violencia. Nadie debía saber que ella estaba allí. Nadie debía conocer la ubicación de la residencia. Nadie… excepto aquellos que pertenecían al linaje. Y ellos no tocaban puertas. Ellos entraban. Un relámpago iluminó el rostro del visitante durante un instante. No era un rostro humano. O no del todo. Algo se movía bajo la piel, como si la tinta viva —que en esta historia representa tanto el pasado como los secretos que aún permanecen ocultos, es decir, el linaje y los misterios familiares— buscara salir a la superficie. Giselle comprendió entonces que quien llamaba a su puerta no venía por el refugio. Venía a reclamar lo que le pertenecía. Algo que había heredado sin saberlo. Y la tormenta, afuera, parecía celebrar su llegada. Giselle sintió que el tiempo se detenía. No era solo una metáfora: los relámpagos parecían congelados en el cielo, suspendidos como venas de luz desgarrada. El viento dejó de golpear las ventanas. Incluso la lluvia contuvo la respiración, como si la naturaleza misma aguardara. La figura al otro lado de la puerta levantó lentamente la cabeza. No tenía ojos. Tenía los ojos cubiertos por una membrana oscura, como tinta endurecida. Giselle sintió que la miraba, atravesando la madera y la tormenta. —Giselle… —susurró la voz, aunque los labios no se movieron. Ella retrocedió, pero algo la empujó hacia adelante. Era como si el linaje la obligara a enfrentar su herencia. La figura extendió una mano huesuda. De sus dedos goteaba una sustancia negra y espesa que no era agua de lluvia. —El capítulo se abrió —dijo la presencia. Debes continuar la lectura. Giselle sintió un escalofrío en la columna. No entendía las palabras, pero sí la intención. Aquello no era un visitante. Era un mensajero. Uno que no pertenecía al mundo de los vivos ni al de los muertos.
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2603295109861
Conectando Capitulos 31, 32, 33, dentro de los rituales y metáforas
03/29/2026
marta vazquez digat
Conectando Capitulos 31, 32, 33, dentro de los rituales y metáforas
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Susurros de amor tomo 2 Capitulos 31 y 32 limpios sin rituales ni metáforas
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Capitulos a partir del 31 del tomo 2
03/28/2026
marta vazquez digat
Capitulos a partir del 31 del tomo 2 Continuación del capítulo Tomo II «Los secretos del linaje aguardan entre las páginas del tiempo…» A partir del capítulo 21 comenzaron a suceder cosas muy extrañas. Una epidemia silenciosa de rituales y metáforas contagió a todos; algo siniestro se manifestaba en las sombras y, sin duda, era una distracción que mantenía sus mentes ocupadas, impidiéndoles ver lo que realmente se tejía en la oscuridad. Los primeros en notarlo fueron los que siempre habían permanecido al margen: los que observaban sin participar, los que escuchaban sin intervenir. Ellos percibieron que los símbolos no eran simples coincidencias, sino ecos de algo más antiguo, algo que despertaba bajo la superficie de la realidad. Las noches comenzaron a alargarse. Las velas ardían más lento. Los relojes parecían dudar antes de avanzar un minuto. Y entre los pasillos, en los rincones donde nadie miraba, una presencia se deslizaba como un susurro húmedo, como un pensamiento que no pertenecía a nadie. No era un espíritu. No era un recuerdo. Era algo que llevaba demasiado tiempo esperando. Mientras todos se perdían en sus propios rituales, creyendo que descifraban mensajes ocultos, la verdadera señal pasó desapercibida: un cambio imperceptible en el aire, un temblor en la tinta, una grieta mínima en la línea que separaba lo real de lo simbólico. Porque lo que se movía en las sombras no buscaba ser visto. Buscaba ser leído. Continuación del capítulo La noche estaba cuajada de relámpagos siniestros, como si el cielo intentara desgarrarse a sí mismo. El viento golpeaba las ventanas de la residencia de Giselle con un lamento antiguo, casi humano, casi consciente. Fue entonces cuando alguien llamó a la puerta. Un golpe seco. Luego otro, más lento. Como si la mano que tocaba dudara entre anunciarse y retirarse para siempre. Giselle sintió un estremecimiento recorrerle la espalda. No esperaba visitas. Nadie, en su sano juicio, saldría en una noche así. Se acercó con cautela. A través del cristal empañado distinguió la silueta de un ser de aspecto oscuro, el cuerpo encorvado como si cargara un peso invisible. Su sombra se alargaba con cada relámpago, deformándose contra la pared como un presagio. No levantaba la cabeza. No hablaba. Solo esperaba. Giselle dudó. Algo en su interior —una intuición, un eco, una advertencia— le decía que no debía abrir. Pero otra fuerza, más profunda y antigua, la empujaba hacia el picaporte. Porque ella sabía, aunque no quería admitirlo, que nada de lo que estaba ocurriendo desde el capítulo 21 era casualidad. Y que quien llamaba a su puerta… No venía por refugio. Venía por ella. La tormenta rugía con una furia casi consciente, como si el cielo quisiera advertirle a Giselle que no abriera esa puerta. Los relámpagos, largos y desgarrados, iluminaban por instantes la residencia, proyectando sombras que parecían moverse por voluntad propia. Fue en uno de esos destellos cuando lo vio con claridad. Una figura oscura, empapada de lluvia, el cuerpo encorvado como si arrastrara siglos de peso sobre los hombros. No levantaba la cabeza. Sus manos, huesudas y temblorosas, descansaban sobre el marco de la puerta como si temiera que el viento lo arrancara de allí. Tocó de nuevo. Un golpe lento, profundo, casi ritual. Giselle sintió que el aire se espesaba a su alrededor. No era miedo lo que la invadía, sino una sensación más antigua, más visceral… como si su linaje reconociera algo que su mente aún no comprendía. La figura habló. O al menos eso creyó. No fue una voz. Fue un murmullo que parecía surgir del interior de las paredes, de la madera húmeda, de la propia tormenta. Un nombre. El suyo. Giselle retrocedió un paso; el corazón le golpeaba con violencia. Nadie debía saber que ella estaba allí. Nadie debía conocer la ubicación de la residencia. Nadie… excepto aquellos que pertenecían al linaje. Y ellos no tocaban puertas. Ellos entraban. Un relámpago iluminó el rostro del visitante durante un instante. No era un rostro humano. O no del todo. Algo se movía bajo la piel, como tinta viva que buscaba escapar. Giselle comprendió entonces que quien llamaba a su puerta no venía por el refugio. Venía a reclamar algo que le pertenecía. Algo que ella había heredado sin saberlo. Y la tormenta, afuera, parecía celebrar su llegada. Giselle sintió que el tiempo se detenía. No era una metáfora: los relámpagos parecían congelarse en el cielo, suspendidos como venas de luz desgarrada. El viento dejó de golpear las ventanas. Incluso la lluvia pareció contener la respiración. La figura al otro lado de la puerta levantó lentamente la cabeza. No tenía ojos. O, mejor dicho, los tenía… pero estaban cubiertos por una membrana oscura, como tinta coagulada. Aun así, Giselle sintió que la miraba directamente, atravesando la madera, la tormenta y su propia resistencia. —Giselle… —susurró la voz, aunque los labios no se movieron.
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2603285101738
TOMO 2 NUEVOS CAPITULOS cAPITULO 31
03/28/2026
marta vazquez digat
Continuación del capítulo Tomo II «Los secretos del linaje aguardan entre las páginas del tiempo…» A partir del capítulo 21 comenzaron a suceder cosas muy extrañas. Una epidemia silenciosa de rituales y metáforas contagió a todos; algo siniestro se manifestaba en las sombras y, sin duda, era una distracción que mantenía sus mentes ocupadas, impidiéndoles ver lo que realmente se tejía en la oscuridad. Los primeros en notarlo fueron los que siempre habían permanecido al margen: los que observaban sin participar, los que escuchaban sin intervenir. Ellos percibieron que los símbolos no eran simples coincidencias, sino ecos de algo más antiguo, algo que despertaba bajo la superficie de la realidad. Las noches comenzaron a alargarse. Las velas ardían más lento. Los relojes parecían dudar antes de avanzar un minuto. Y entre los pasillos, en los rincones donde nadie miraba, una presencia se deslizaba como un susurro húmedo, como un pensamiento que no pertenecía a nadie. No era un espíritu. No era un recuerdo. Era algo que llevaba demasiado tiempo esperando. Mientras todos se perdían en sus propios rituales, creyendo que descifraban mensajes ocultos, la verdadera señal pasó desapercibida: un cambio imperceptible en el aire, un temblor en la tinta, una grieta mínima en la línea que separaba lo real de lo simbólico. Porque lo que se movía en las sombras no buscaba ser visto. Buscaba ser leído. Continuación del capítulo La noche estaba cuajada de relámpagos siniestros, como si el cielo intentara desgarrarse a sí mismo. El viento golpeaba las ventanas de la residencia de Giselle con un lamento antiguo, casi humano, casi consciente. Fue entonces cuando alguien llamó a la puerta. Un golpe seco. Luego otro, más lento. Como si la mano que tocaba dudara entre anunciarse y retirarse para siempre. Giselle sintió un estremecimiento recorrerle la espalda. No esperaba visitas. Nadie, en su sano juicio, saldría en una noche así. Se acercó con cautela. A través del cristal empañado distinguió la silueta de un ser de aspecto oscuro, el cuerpo encorvado como si cargara un peso invisible. Su sombra se alargaba con cada relámpago, deformándose contra la pared como un presagio. No levantaba la cabeza. No hablaba. Solo esperaba. Giselle dudó. Algo en su interior —una intuición, un eco, una advertencia— le decía que no debía abrir. Pero otra fuerza, más profunda y antigua, la empujaba hacia el picaporte. Porque ella sabía, aunque no quería admitirlo, que nada de lo que estaba ocurriendo desde el capítulo 21 era casualidad. Y que quien llamaba a su puerta… No venía por refugio. Venía por ella. La tormenta rugía con una furia casi consciente, como si el cielo quisiera advertirle a Giselle que no abriera esa puerta. Los relámpagos, largos y desgarrados, iluminaban por instantes la residencia, proyectando sombras que parecían moverse por voluntad propia. Fue en uno de esos destellos cuando lo vio con claridad. Una figura oscura, empapada de lluvia, el cuerpo encorvado como si arrastrara siglos de peso sobre los hombros. No levantaba la cabeza. Sus manos, huesudas y temblorosas, descansaban sobre el marco de la puerta como si temiera que el viento lo arrancara de allí. Tocó de nuevo. Un golpe lento, profundo, casi ritual. Giselle sintió que el aire se espesaba a su alrededor. No era miedo lo que la invadía, sino una sensación más antigua, más visceral… como si su linaje reconociera algo que su mente aún no comprendía. La figura habló. O al menos eso creyó. No fue una voz. Fue un murmullo que parecía surgir del interior de las paredes, de la madera húmeda, de la propia tormenta. Un nombre. El suyo. Giselle retrocedió un paso; el corazón le golpeaba con violencia. Nadie debía saber que ella estaba allí. Nadie debía conocer la ubicación de la residencia. Nadie… excepto aquellos que pertenecían al linaje. Y ellos no tocaban puertas. Ellos entraban. Un relámpago iluminó el rostro del visitante durante un instante. No era un rostro humano. O no del todo. Algo se movía bajo la piel, como tinta viva que buscaba escapar. Giselle comprendió entonces que quien llamaba a su puerta no venía por el refugio. Venía a reclamar algo que le pertenecía. Algo que ella había heredado sin saberlo. Y la tormenta, afuera, parecía celebrar su llegada. Giselle sintió que el tiempo se detenía. No era una metáfora: los relámpagos parecían congelarse en el cielo, suspendidos como venas de luz desgarrada. El viento dejó de golpear las ventanas. Incluso la lluvia pareció contener la respiración. La figura al otro lado de la puerta levantó lentamente la cabeza. No tenía ojos.
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Te…
03/27/2026
Luces y Sombras
Te echo de menos… De dia y de noche… Cualquier momento que de un segundo a otro genere.. Echo de menos… La delicada pasión que subyace cuando te observo embelesado acercándote Te vas sumergiendo en mi delirio sensitivoFotogramas de un anhelo sumisoViaducto transformándose en simple hilo por el desvaniciento del espacio de los latidos.Del desquicio mental... Leer más →
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"Romántica"
03/26/2026
Eva Moreno Lorente
Nada de improvisación aquí. La instrumental subida por el Sr.Mircea Iancu,(nick Surpring_Media en Pixabay),merecía pensar y escribir calmosa. Aproveché relativa soledad y la grabé,siempre subordinando la idea por escribir a la letra. Se me hizo tarde,no pude seguir perfeccionando. Pero creo la instrumental,llamada en archivos surprising_media-blues-melody-331-320052,fue tratada con Justicia
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Susurros de amor rituales y metáforas del capítulo 31 al 60
03/25/2026
marta vazquez digat
Susurros de amor rituales y metáforas del capítulo 31 al 60
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