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98875 results found for tag:"poesia".
2308044972870
Adios, juventud traidora
08/04/2023
Afrodita
http://valentina-lujan.es/T/temarchaste.pdf Te marchaste una mañana, de octubre, de mucha niebla, de esas mañanas que advierten de que viene una borrasca que se acerca por el norte trayendo de alguna parte presagios de que son pocas las tormentas que descargan sin causar mayor estrago que algún destrozo en las tejas y derribar algún poste de la luz o del telégrafo que privará algunos días de noticias de otras gentes. Te marchaste una mañana, huraña, de un viento frío, de esos vientos que presagian el llevarse por delante todo cuanto se presente con qué cortar por lo sano y, si lo sano fuese el alma, pues el alma que se apañe y que se busque la vida y que se agencie otro cuerpo donde encontrar acomodo porque ya no están los tiempos para andar desperdiciándolos deambulando a la deriva. Te marchaste una mañana, tristona, de mucha pena, y de una sombra muy mala que recuerdo que traía entre las cejas un surco que se clavaba aquí dentro, en el pecho, en lo más hondo, y de sus ojos salían llamaradas incendiarias de los rastrojos que habían hasta ayer sido vergeles y mañana no serían más que eriales engrosando las llanuras ya baldías de una tierra que se abría bajo los pasos cansinos de los pocos que a empujones, a suspiros y sin prisa se encaminaban a tientas a la puerta que engullía de tanto en tanto tragando legiones de almas contritas. Te marchaste una mañana, tediosa, de mucha ausencia, de muy lejanas promesas incumplidas y ultrajadas por tu maldita costumbre de empecinarte en mezquinas, mentirosas imposibles disparatadas dolencias aquejando qué sí habita, qué alienta y qué halla su sitio, su destino y su bendita cualidad que proporciona al sentir la verdadera razón en la que se asienta, firme, serena, sencilla, la esperanza que destierra, desfondada y ya sin vida, toda la mala ventura que te amargó tanta vida. Te marchaste una mañana, huraña, triste, tediosa, harta de mí y aburrida de que ya no te prestara la atención con que solía atender mendacidades calumniosas y muy herradas de tachones que adornaban con tu insensatez tan torpe, ruda, tosca, peregrina, el camino que debiera haber sido senda arisca por la que no se adentrasen más que en busca de extravíos, de esos que nunca debiera haber querido mi vida tomar para desviarse de qué quise cuando niña, esos otros, los que fueron soñados por otras niñas. Le dije, cuando se iba. 2 de enero de 2011 Exequias Poesía
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2308044972559
A manos llenas
08/04/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/A/amanosllenas.pdf A manos llenas vienen de la del alba todos los días para volver de noche a ellas vacías. Exequias Poesía
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2308034967336
A la niña de las trenzas
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/A/alaninadelas.pdf Algún abalorio suelto de algún collar que fue un día adorno de tu persona y de tu figura había, perdido entre cachivaches y cosas que no servían, en algún cajón de un mueble de aquella casa vacía. Algún abalorio suelto y alguna risa perdida para la causa sin rumbo que no fue nunca tu vida ni el para qué de tu paso por este lugar de huida donde sólo hallan su sitio los que saben tener prisa por acercarse a qué quieren, qué los mueve, qué los guía. Algún abalorio suelto y en algún lugar la herida de fracasos, desencantos, sinsabores y agonías en los que te debatiste y creció en ti la desidia, la desgana, la distancia, la premura por ser otra y no la que conocían quienes pudiendo evitarlo eligieron la más fría, más distante y menos nítida de las sendas que pudieran hacer perder la partida al desamor y al olvido y a la oscuridad que envuelve el pasado que algún día quiso ser lugar de encuentro entre fuerzas tan dispares como la que en ti alentaba y aquella otra que quería, llegada de no sé dónde ni qué objeto perseguía, borrar de ti lo que fuera aunque nadie lo entendía lo único que buscaste hasta el final de tus días. Algún abalorio suelto y alguna ilusión perdida fue todo lo que encontraron los que sin odio ni ira dieron la vuelta a la llave que cerraba para siempre la puerta que zanjaría una historia sin sentido de qué fue lo que debía haber sido una existencia que se extinguió sin más pena ni gloria ni purgatorio que haber ido a la deriva. Algún abalorio suelto y nada de aquella niña. 12 de septiembre de 2015 Exequias Poesía
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2308034967299
A fuego como tatuajes
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/Y/ydiranquesifue.pdf Y dirán que si fue el tiempo y qué se llevo a su paso, y que al correr de los días sus huellas fueron dejando aquí y allá cicatrices que, a fuego como tatuajes, despacio se hicieron viejas sin que apenas se apreciase que no habían estado siempre y que eran tan sólo el trazo de sinsabores vividos sin que se hubiesen buscado. 26 de septiembre de 2015 Exequias Poesía
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2308034966162
Y se apagaron las luces
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/Y/yseapagaron.pdf Y se apagaron las luces, y se encendieron las sombras que arreboladas corrieron a esconderse donde a solas no ser vistas de las gentes que las juzgan tenebrosas cuando son sólo el reflejo de qué queda cuando asola a la soledá el bullicio, los ruidos y la engañosa dicha desdichada y sorda, ciega que ni ve ni pinta colores ni brillo alguno en las miradas perdidas que no dedicase nadie a mirar cómo es la vida de los que viven al margen del encierro en que sí habita nada que llene de un algo el vacío en que palpita la abundancia que ni sacia ni remedia la mezquina felicidad de piltrafas de qué no será qué un día no precisará de luces, farolillos, serpentinas, ni de nada que se extinga cuando la fiesta termine y sólo quede ya, sola, la soledad tan tranquila. 23 de diciembre de 2013 Entelequios Poesía
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2308034965929
Y de retirada
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/Y/yderetirada.pdf Y de retirada, en la curva que tuerce hacia el recuerdo estrecho donde ves que se engarza una cuenta de infamia y otra de entereza y luego discurre un trecho de incauto bostezo de hambriento rubor de exultante misteriosa espera; allí, junto a la cicatriz que dejase en su huida un rumor de espanto que escapó al risueño plañir de las horas tempranas que fueron guirnaldas de enlaces de llamas quebradas de rojo endiablado trepidando espeso, pausado y mugriento dolor sin aliento, verás un resquicio, un arroyo fresco de arrojo de fértiles dislates sedientos buscando su parte, la que les concierne, de escuálidas ramas tiernas de dobleces que gimen al viento que agita ligero su ronda de nubes corriendo entre obscenas resonancias turbias de extrañas promesas que se disiparon sin dejar más pena en el alba blanca de la helada espera que la que se borra tan pronto se entera el alma del cuerpo que rindió la ofrenda. 16 de julio de 2017 Entelequios Poesía
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2308034965882
Y cuando ya nadie supo
08/03/2023
Afrodita
http://valentina-lujan.es/Y/ycuandoyanadiesupo.pdf Y cuando ya nadie supo que supiera saber algo es cuando sí descubrieron todo cuanto, ya olvidado, recordara en la distancia, rescatado del fracaso, el triunfo de haber perdido la memoria que guardaron (entre algodones y mimos impregnados de insensatos residuos de primaveras arrasados por el llanto) de las lluvias de un invierno que sólo pasó de largo y, de puntillas envuelto, revolviéndose iracundo, resentido e indignado, juró que si un día volvía, por sus fueros, ya calmado, lo haría pisando bien fuerte, la frente y la voz muy altas, para que todos lo oyeran, para que todos supiesen, que esta vez iba a dejarnos un vendaval de aires nuevos tan valientes y bizarros que nadie ya más podría decir qué invierno más malo. 13 de abril de 2016 Entelequios Poesía
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2308034965660
Un poco de ironía
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/U/unpocodeironia.pdf Un poco de ironía y un algo de qué importa y un apenas el rastro de qué querencia impía pidiendo sin palabras que nadie nunca diga qué fue lo que pudiera haber sido no dicho es lo que yo quisiera decir antes de irme allí de donde nunca debiera yo partirme, desgajarme del árbol que no sé si es de vida o nada más de ramas tiernas que sin pericia se extienden y bifurcan y parten por quién sabe cuántas o cuales vías que discurren mezclándose, enlazándose amigas, con otras vías muy otras, dispares y distintas, que sin saberlo envuelven en su maraña risas y lágrimas y cuentos y qué cuentas perdidas de rosarios rezados a solas y sin prisas adormeciendo dulces silencios que se esquivan al fragor de la lucha a que empuja la vida. 6 de septiembre de 2013 Entelequios Poesía
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2308034965608
Un pie delante del otro
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/U/unpiedelante.pdf Un pie delante del otro, camino de alguna parte donde no se parte el tiempo entre el ayer y el mañana. Un pie delante del otro, camino de algún instante donde todo sea ahora mismo, donde nada deje nada de memoria ni de olvido ni rastro de las pisadas. Un pie delante del otro, y la cabeza bien alta, y la vista siempre al frente sin apartar la mirada de qué adivina a lo lejos lo que los ojos no alcanzan. 3 de noviembre de 2019 Entelequios Poesía
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2308034965578
Si despertaras
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/S/sidespertaras.pdf Si despertaras un día y no fueras el bosquejo difuso y medio borroso de un proyecto en que animase la veleidad de unos dioses caprichosos que en sus juegos conjugasen en tu frente el toque de la ventura y el destello que se pierde entre las gracias donosas y las chispas en que prenden la inspiración de las musas y la fama de los héroes. Si despertaras un día y no fueras el esbozo borroso y medio difuso de un genio que comparece al ser invocado a solas, a oscuras y entre conjuros bajo efectos de una fiebre que oscurece los sentidos y el entender obnubila y engaña a sus genuinos eminentes adalides con promesas fastuosas desbordantes de felices desenlaces adulando el valor de lo que hiciesen. Si despertaras un día y no fueras el esbozo ni el bosquejo de la filfa que si pudo entre sus redes atraparte en la mentida fama de los que triunfantes se erigieron en lumbreras que asombrarían a las gentes elegiste no dejarte arrastrar por su corriente ni seducir ni contarte entre los que destacando de entre sus otros congéneres se alzaron con el trofeo reservado a los gloriosos que en la vanidad se pierden. Si despertaras te digo me dijo la voz que adentro me recordara incansable que en ganando las grandezas que en este mundo son sólo espejismos de irredentas vanaglorias que deslumbran y enmascaran la pureza habrías ganado te digo me dijo sin que la oyera más que en el fondo del alma la voz que me recordara que sólo ganando limpio y desnudo de artificio el favor que de los dioses sin pedirlo mereciera habría alcanzado la gloria que a muy contados espera. 30 de agosto de 2012 Entelequios Poesía
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2308034965547
Los morrioncillos silbaban
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/L/losmorrion.pdf Los morrioncillos silbaban y las cavernas partían retozonas a lo alto de las líneas que teñían de letras que promulgando la nonadez que musita secretos en dedos gordos y flautas en las desdichas se desgranaban de a pares cuando de la noche al día caminaban en silencio los que habiéndose dormido no abrirían sus ojos antes de bien haber digerido qué no soñaron absortos o atiborrados o ahítos allá bajo el manto negro de renglones en que habitan en ringleras bien dispuestas todas las flores marchitas que de no haberse perdido y de seguir siempre vivas no hubieran sacado nunca a relucir qué lucía donde adujeron las lenguas que las palabras morían si no daban vida larga a sentencias que serían recordadas cuando al cabo de los tiempos llegarían otros nuevos que arrasaran con qué quedó de las ruinas. 15 de julio de 2017 Entelequios Poesía
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2308034965011
La vida
08/03/2023
Afrodita
http://valentina-lujan.es/L/lavida.pdf La vida, que es caprichosa, se presenta como viene y no como se la adorna; de tiros largos si es fiesta, con organdíes y zarcillos, y puntillas y collares, y lazos y muchas cintas de seda y raso y colores. La vida, que es pendenciera, se presenta peleona, agarrada por los pelos de quien cuestionarla osa como fuente de venturas, como aliada bondadosa, como madre que se yergue frente a adversidad ansiosa por defender a qué alienta a ser lo que ella le estorba. La vida, que es generosa, se prodiga en su largueza con los que con su demora ven alargarse sus días, acortarse sus dichosas esperanzas de venturas y crecerse, pavorosas, las amenazas que acechan escondidas tras la puerta que se cierra, o que se abre, tan pronto llega su hora. La vida, que es aljonjera, clava sus espinas todas en la carne de los sueños dormidos cuando a la aurora los sacuden desabridas las amenazas traidoras que aguardan a descargarse sin la piedad que desborda qué bordara entre la bruma de la noche la zozobra. La vida, que es procelosa, cubre de nubes muy negras la espera que se recorta a lo lejos en sordina revestida de afanosa tenacidad por asirse de qué queda tras derrotas de batallas entabladas ni perdidas ni gloriosas emprendidas por quién sabe qué razones latebrosas. La vida, que es arropiera, vende los dulces placeres que en el cuerpo en el que mora se alojan donde ella sabe, cual buena conocedora, que van a terciarse encuentros de desencuentros feroces que ― ajenos a que ella busca en su solaz perpetuarse ― terminarán por pagarle, insensatos, otra ronda. 2 de julio de 2017 Entelequios Poesía
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2308034964953
Fracaso
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/L/larvasqueno.pdf Larvas que no serán nunca mariposas se nutren, lentamente, de las palabras que se pudren en tu lengua. En tu vientre las tumbas de los hijos que murieron antes aun de que tus entrañas atisbasen el hedor dulce del deslizarse pastoso de un esperma. En tus ojos los nidos arrasados de pájaros pequeños que sedientos claman con virulencia por un sorbo de azul, o de verde, o de amarillo, en sus picos abiertos a una muerte cernida de par en par sobre sus cuerpos que no levantarán jamás el vuelo. En tus venas el fango que rezuma la ciénaga en la que late, se rebulle, el palpitar del amasijo informe de un turbio defecar de pesadillas. En tus huesos las piltrafas desprendidas de qué fuera la carne que envolviese el hálito de lo que los idiotas llaman vida. Y en tus pies, y en tus manos y en tu frente la nada gris que fue, mientras que fuiste, lo que iba a ser pero no fue posible. 15 de julio de 2017 Entelequios Poesía
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2308034964502
Dile al viento
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/D/dilealviento.pdf Dile al viento que se pare, que no sople y que se calle en los oídos de los niños y en las bocas de sus padres; de sus padres, de sus madres, sus abuelos y quién sabe si algún amigo lejano de la suegra de un viandante o cercano de un sobrino de un pariente navegante. Díselo, díselo al viento; que no silbe y que se pare, que se calle y que no sople secretos en los oídos de los torpes, tontos, necios, insensatos y mendaces que no saben y no quieren dar los pasos que los lleven a algún día ser más listos, más buenos y más audaces y a aprender la voz del viento y a sentirlo, y a escucharle. Díselo, díselo al viento; dile al viento y a su padre el Dios que todo lo envuelve y la madre que lo pare, lo detenga y no lo deje de su mano desviarse lejos del soplo divino que divinamente yace tan tranquilo y tan sereno en el silencio que pace sobre los campos abiertos, las montañas y los mares. Díselo, díselo al viento; y que se lleve de calle por atajos y veredas oscuros e intransitables la insensatez insolente que se mece y que subyace adormecida y perpleja, asombrada e insondable, entre las sombras sedientas de vientos que las arrasen y liberen las candelas que velan por alumbrarles. 24 de febrero de 2012 Entelequios Poesía
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2308034964434
De yerro y de plomo
08/03/2023
Afrodita
http://valentina-lujan.es/D/deyerroyplomo.pdf Palabras, a la deriva, de alabastro o de pirita; a remolque de carrozas, tiradas por mulas pardas; a retazos maldiciendo, y a las veces encomiando; a la mañana de sombras, claroscuros que las rozan apenas con dedos ásperos para a la noche volverse de seda ya sin la sombra de quehaceres rutinarios que las mancillan llorosas al demandar se pronuncien tan sólo por nombrar cosas. Palabras, al descubierto, sin amparo y sin pretexto, las de la noche callada que les pide que le digan de qué hablar libre de trabas en la quietud que se extiende desde el ocaso hasta el alba, blanca, como el color que desprenden las miradas que no viendo allá en lo oscuro del cuerpo pasión a la que deberse, se demora, por no abrirse, de piernas a las demandas que entre requiebros sin gracia el amanecer promete. Palabras, a cal y canto, encerradas bajo llaves tras las puertas que se abrieron cuando al principio del tiempo y sin voz que las mentase se quedaron, allí, quietas, haciéndose las dormidas o aun las muertas si les cabe, para que nadie las note ni las utilice en balde a la espera de que lleguen tiempos en que sean veraces sólo las que se pronuncien sin tener ni que nombrarlas. Palabras, que se resisten, a ser tomadas por sabias cuando sólo se prodigan en obviedades que arrastran, a tirones, sin esfuerzo, desoyendo que se quejan del dolor que les produce ser dichas sólo por voces que se repiten cansinas sin darles tregua a mudarse y se rebelan, forzadas, mentirosas por no asirse de la traición de que emana el dejar que las pronuncien para significar nada. Y la noche las acoge; la noche que les pidiera de qué hablar libre de trabas, las envuelve en su silencio y las guarda, tan calladas, en espera de que lleguen sus hermanas de oro y plata que las rescaten del yerro y del plomo que las lastra para elevarse ya libres de ser nunca más ansiadas ni utilizadas, a cuenta, llegada ya la mañana, de obtención de beneficios y derroche de vergüenza porque ¿y para esto me hablas? 26 de junio de 2018 Entelequios Poesía
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2308034964298
De ida y de vuelta
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/D/deidaydevuelta.pdf El dobladillo en tu falda y la curva de tus caderas son las cosas que recuerdo de cuando joven y esbelta te veía pasar de lejos caminito de la iglesia. El dobladillo en tu falda y tu mirada de alerta a todas partes cuidando de que nada se escondiera por entre el canto de pájaros y en el cielo las estelas de naves de acero y alas volando lejos a tierras de gentes muy diferentes que vivían de otras maneras. Tan distintas tan distantes tan perdidas y remotas e impensadas y tan raras y tan cálidas y verdes de llamas y cocoteros que te hacían pensar ingenua que había allí tan lejos algo que tú te estabas perdiendo anclada en tu tierra esta a la que llegarían días que otros conocer quisieran. E imaginaron que había, en ella y en sus montañas, sus gentes y sus iglesias, el rasgar de sus guitarras y sus tardes en la arena, un algo de la grandeza que soñaran para ellas aquellas gentes extrañas que cuando por fin la vieron se dijeron que no era para tanto ni valía un solo ápice la pena el venir desde tan lejos a vivir sin ilusiones y apenas con cuatro perras. El dobladillo en tu falda y la curva de tus caderas son las cosas que recuerdo de la mañana funesta en que por conocer mundo y otras gentes y otras tierras me marché lejos de donde quedaba joven y esbelta quien me quiso y yo la quise decir tú no tengas pena porque ha de llegar el día en que recuerdes tu espera como tan sólo un instante del que mereció la pena imaginar diferente, más largo y de más grandeza, de lo que en verdad sería cuando lo vieses de cerca. Y te reirás de ti misma recordando tu torpeza cuando de joven pensaste que había historias que se quedan en el alma de por vida y que soportan la espera del que soñando despierto no acertó a volver ya nunca de aquellas lejanas tierras. El dobladillo en tu falda y la curva de tus caderas es todo lo que recuerdo haber olvidado al verte cuando te miro de lejos caminando hacia la iglesia. jueves, 26 de mayo de 2011 Entelequios Poesía
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2308034964229
Corre corre que te pillo
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/C/correcorre.pdf Corre corre que te pillo detrás del tiempo que vuela, de los años que se escapan, de la juventud que apenas comenzada a degustarse ya amenaza hacerse añeja y más en el nuestro ahora en que todo ha de vivirse pronto muy pronto y las horas, que ya ni llegan ni alcanzan y les falta aliento y mueren ahogadas o a quemarropa, demandan ser empleadas a fondo en la muy gozosa empresa que no conoce bancarrota ni intereses ni del alma ni de mora de entregarse a los placeres del cuerpo y de sus derrotas. Corre corre que te pillo advierte una hora a la otra y se persiguen risueñas, felices y tan jocosas, sin detenerse juiciosas a ver si se han desplomado sobre sus frágiles logros de minutos devorados por segundos incipientes los fracasos de vivientes que apenas si las engordan con algo más que la estúpida carrera que los estorba — en pos de afanes y lucros y placeres y otras cosas (que no deben mencionarse porque son juegos de alcoba) — de atender a menesteres que les brinden mayor gloria. Corre corre que te pillo no te detengas forzosa la necesidad que acucia a no atender a razones que en cuestión la razón ponga de dónde van ni a qué vienen tantas premuras angostas desvelando de sus sueños inocentes a las mozas que apenas adolescentes ya conocen que es la moda dar rienda suelta al instinto, al qué quiero y qué me toca gozar de este mundo vacuo y del sexo y de la droga y de qué que se reparta cuando después de que joda me dispensen el remedio que se ingiere en una toma. Corre corre que te pillo, vuela en alas de la loca ilusión por no ser vieja habiendo sido antes sombra — aunque pálida y sin brillo y sin asomos de antigua, trasnochada creencia ñoña que las niñas ya perdieran y no que ya por la honra (que reside en otras partes y no por donde se folga) o por temor a qué digan papá mamá ni las monjas — no de pudor ni recato sino de la mera impronta que dejara en tu mirada el haber sido la nota que grabaran en tu frente no los ardores ni apremios de quien a yuntas se amolda sino el deseo tan profundo tan raro y que poco mola de engendrar hijos que un día hayan de ser aun en sombra flama para qué ya fuese y para qué será antorcha. 28 de septiembre de 2011 Entelequios Poesía
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2308034964182
Buena nueva fue llegando
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/Y/ysellevodesum.pdf Y se llevó de su mano el tiempo qué no fue grato, qué de congoja y disgusto que dejó un regusto amargo y un eco de rencor sordo y un rescoldo del agravio que se obstinara en negarse a que el qué vendrá anegase de devenir el olvido y de qué fuera el presagio. Y trajo por trueque otra — su otra mano que ignoraba qué la primera había hecho y lo que se había llevado — nueva razón que rezando en palabras que no saben qué decir cuando se entonan y se pronuncian callando, buenas nuevas que anunciaban que el dolor era pasado. Y se quedó allí tan quieto, inmóvil sólo pasando de largo a pasitos cortos por las gentes esperando que diese la vuelta entera y volviese donde andando lo esperase el qué pasara si no se hubiesen parado a mirarse en los espejos que reflejan el qué tiene de venidero el entonces y de pasado el acaso. Y se rompió en tantos trozos, tantos fragmentos sesgados de través en el recuerdo y de canto en el mal paso que torciera su camino por venir a darle amparo, que ya no quedó del tiempo más que la sombra en pedazos del antes que no sería y el después que fue a velarlo. 20 de agosto de 2016 Poesía Entelequios
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2308034964052
Ándale
08/03/2023
Afrodita
https://valentina-lujan.es/A/andaleydile.pdf Ándale y dile a los locos, y a los ciegos, y a las doñas, y a todos los que te encuentres en tu vagar por zozobras que se aparten y se alejen, que tu tribular no rompan, que no se duelan del llanto que de tus ojos arrojan los mares en que se vierten los males que te acongojan y que sigan su camino, con sus sendas y sus trochas, con sus andares cansinos y con sus livianas sombras alargándose ligeras, desalmadas, retozonas, o con el caminar rápido, decidido, saleroso, que sin sombra de tristeza ni asomo de piedad roma te dejen a ti buscarte y encontrarte cuando, a solas, a oscuras en el silencio y acurrucada en tu alcoba donde ya no puedas verlos ni escuchar ellos tu sombra deslizándose sin ruido más allá de las alondras que no alcanzan en su vuelo más que si acaso las sobras restos de rastros de luces, lejanas y jubilosas, que te aguardarán gritando que por qué te demoraste desojada y ojerosa buscando con tus pupilas no importará ya qué cosa que olvidaste en el camino y encontraste cuando a solas en un rincón de tu alcoba te acurrucaste asustada pensando que estabas sola. 7 de marzo de 2012 Entelequios Poesía
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2308034964014
DE CÓMO REDECILLA EN BAÑADOR
08/03/2023
Isabel Bermejo
POESÍA SATÍRICA
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