Comisario arriba a un club donde se ha producido un asesinato. Allí está el cadáver, un detective novato y tres transformistas caracterizadas como divas del pop, las sospechosas. El comisario es veterano, machista y trata un tanto mal a las artistas trans; los diálogos con el detective Almada son un tanto divertidos, dado que el otro viene del campo y es inocente, pese a estar más al tanto de los derechos de las mujeres trans. De a una, el comisario las interroga. El cadáver se levanta tras cada cuestionario, en tanto el resto queda en stop; las dos primeras niegan conocerlo, recién es la tercera la que dice la verdad: Emilio -el asesinado- era amante de las tres, la primera interrogada era cuñada de su mujer (ahora muerta); las dejaba vivir en un departamento al fonde de su casa, donde hacían un dinero extra como prostitutas, y cuidaba las formas por respeto a su mujer, primero, y a sus hijos después. Los policías deducen, luego van a revisar el camarín. Las chicas pelean, regresa el detective, las calma y les dice que hallaron al asesino. El cadáver va a ver qué sucede, y se encuentra con una conspiración que jamás hubiera sospechado.
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