Después de haber caído derrotado durante la Primera Guerra de Koriad hace cientos de años, el reino de Vazlhor no ha podido aplacar su sed de venganza hacia el reino responsable: Belathoria, un reino conocido por albergar a los soldados más valientes, fuertes, y honrados que pudiesen existir.
El odio y el rencor crecieron, y no pararon hasta llegar a convertirse en una aniquilación de una sola noche. Nada podía pintar mejor para el reino del norte, pues con Belathoria fuera del camino solo era cuestión de tiempo para que los demás reinos sucumbieran ante el terror de no contar más con sus protectores.
Sin embargo, el dios de la guerra, Rhyfelgor, bendijo al reino de Belathoria durante su admirable misión de proteger al continente de Koriad, y declaró que mientras quedara un solo hijo en pie del reino de los dragones, ninguna guerra se daría por perdida.
¿Pero qué tan pequeño se puede ser para convertirse en una leyenda?
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