Largas son las sombras de los viejos pecados, y nadie sabe eso más que Bianca. Para ella, hace años que su vida se ha resumido en el paso irreversible de los años, el correr autónomo del tiempo, como caminar con los ojos vendados sobre el hielo más fino a la espera de que inevitablemente se rompa. A la espera de que el agua helada ahogue finalmente aquellos recuerdos que por años a tratado de enterrar en lo más profundo de su memoria.
Pero pronto el mundo de Bianca dará un giro inesperado, y aprenderá dos cosas: Uno, nadie puede huir de su pasado, pues hasta las más viejas sombras resisten la luz de la vida... Y dos, puede que no sea un cuento de hadas, pero la vida es perfecta, y no hace falta ser una princesa para tener el tan anhelado felices para siempre.
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