Así se titulaba el libro que nos recomendó la matrona en las clases de preparación al parto, me lo leí a los seis meses de embarazo, en él explican casos de padres desesperados porque sus hijos no conseguían quedarse solos dormidos, uno de los que recuerdo quizás por lo extravagante era un padre que tenía que dejar la televisión y el vídeo encendidos toda la noche para que su hija, no recuerdo de qué edad se durmiera, una vez necesitaron que la suegra se quedara con la niña un fin de semana a lo
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