Sin duda
añoro lo que no tuve.
Lo imaginé en versos y lo busqué en besos, en todos ésos que se escaparon de mi boca, angustiados.
Los besos no tienen paciencia
y son ilusos, esclavos
de un corazón en la búsqueda de compañía, de mundos, de cinturas, de manos, de pies con destino claro y de un cerebro iluminado y libre.
Los besos son inocentes eternos, capullos, semillas, hojas en blanco. Son cohetes que lanzamos a planetas aun no explorados. Son barcos expeditos;
y sus puertos, cerebros
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