–¡Daniel! ¿Acaso has perdido la cabeza? –le respondió Claudia entre atónita y escandalizada.
La determinación de la expresión y las palabras de Daniel le habían helado la sangre, si es que ésta podía perder más grados.
–Sí, hace algo menos de un año, Claudia. Y te recuerdo que perdí algo más que la cabeza –ironizó Daniel con una sonrisa entré pícara y maliciosa.
–Comprendo que es tu primer Halloween, que el dolor aún no ha perdido intensidad y que la oportunidad es muy tentadora pero, Dani,
All rights reserved