Luz: templo de la palabra, regeneras el alma a cada pulso, en pétreo muro resonancia mecida en aire viejo y profundo. Nunca hueco interior: siempre sentido bajo la cúpula amplia de la fe, donde reside el pan de la memoria y la justicia instruye, centinela. Donde la atrocidad no halla cabida, ni residuo, ni excusa en ti, que buscas en quien te busca: madre, refugio, te pido… Que des sentido a mi vida, que distingas por mí, toda oscuridad en su grado variable, tendiendo tu mano clara en mi penumbr
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