Poner en un cazo sombrero de copa, llenarlo de agua y un poco de sal.
Añadir especias: la lluvia, el verano, tres muelas con alas sabor azafrán.
Dejar que en el fuego se cueza cantando, que pringue, que baile, que diga chaschás.
Echar huevo duro con cara de luna, mezclarlo deprisa revuelto al azar.
Tras veinte minutos, abrir el puchero, respirar aromas de jungla y de pan.
Servir en platito con forma de oruga, recibir aplausos, bañarse en el mar.
Y así cada día receta secreta, mancharse de
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