Jessica Foller tiene la paciencia del tamaño de una pasa, razón por la cual su grupo social es tan diminuto —por no decir de una sola persona—. Desde el primer día que puso un pie en el instituto, su plan fue pasar desapercibida hasta terminar la secundaría, pero ésta chica no sólo tenía mala suerte. Si no era conocida por ser la enemiga número uno de Amy Abadear, el estereotipo de chica popular, lo sería por su absurda relación con Danny Young, un “sin neuronas más”, y la persona que llevaría a Jess a perder los estribos...
O a ganar su corazón.
Lo que sucediera primero.
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