Una frecuencia de radio irrastreable irrumpe en la vida de una serie de personas
pregonando fábulas, parábolas y profecías con las que se sienten identificados.
No se conocen entre sí y no tienen nada en común salvo el miedo y la
desesperanza. Personas que han tocado fondo, que no tienen nada más que
perder o que vagan sin rumbo en una vida que creen haberle dado la espalda.
Personas corrompidas, turbadas, deprimidas, o vulnerables. Personas que
necesitan ser salvadas… por La Voz.
Esta voz de la radio cala en cada uno de ellos y son convencidos de reunirse todos
ellos en un punto en común. Esto supone la desaparición masiva de 100 personas
que a penas dejan rastro, o no tienen a nadie que lo busque.
Sin embargo, este hecho capta la atención de curiosos e investigadores, que
recopilan pistas y los terminan encontrando. Hallan 90 cadáveres, algunos con
signos de violencia, otros en extrañas circunstancias.
Por un lado, comienza la búsqueda de la razón de esto a la vez que se intenta
encontrar a los supervivientes. Se encuentra un paralelismo con la fábula del
Flautista de Hamellín, pero éste se llevó consigo a 130 inocentes, por lo que faltan
otros 30 por reclutar a este proceso sectario y ritualista.
Mientras la investigación va conociendo el motivo y las circunstancias de los
desaparecidos, los supervivientes se van a encargar de ser la mano ejecutora de
encontrar a los elegidos que faltan. Algunos de ellos miembros de la investigación
o familiares que los buscan.
El factor en común de los elegidos era que no tenían motivos para seguir viviendo,
no había esperanza. Pero ahora sí. Los que fueron elegidos y no acudieron a la
llamada, los que ahora son buscados por los supervivientes ya tienen razón para
seguir: encontrar respuestas.
Así, sus vidas se irán cruzando con ese objetivo común. Una vez cada uno de ellos
es encontrado por los elegidos para acudir a la llamada de la voz deben hacer
valoración de sus vidas. Quien necesita ser salvado, quién necesita encontrar la
paz. Los que tienen motivaciones más fuertes, aquellos que han conseguido darle
un sentido a su vida podrán resistir la tentación. Otros en cambio acudirán a la
llamada de La Voz, pues el miedo siempre acecha y solo así se encontrará la paz.
No se consigue encontrar una razón lógica a la naturaleza de los hechos, pero se
demuestra todo lo malo que es capaz de hacer el ser humano, y de lo que consigue
el miedo cuando uno busca respuestas.
Un reflejo de la historia de la religión, los fanatismos, la intolerancia y el
menosprecio a la salud mental que han llevado, y continúan llevando, a las
personas a encontrar ayuda y respuestas en caminos equivocados.
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