Capítulo XVI
Esa mañana viajamos con un coche de alquiler para no dejar a Geraldine sin coche durante más de cuatro horas seguidas. Almorzamos en un restaurante de Angers y luego fuimos caminando hasta la casa de Arles y Romane. Encontramos la casa y quisimos tocar el timbre, pero Edouard me detuvo.
Nos fijamos en que las ventanas estaban cerradas completamente y que no había indicios de que estuvieran en casa. Antes de tocar, decidimos llamar por teléfono para ver si alguien respondía, pero d
All rights reserved