Son las doce horas, un minuto y quince segundos.
Está a punto de llegar el tren que cambiara mi vida, que me sacará de la rutina, que terminará con mis eternas noches de soledad.
Nunca le había prestado atención a la hora, hasta hoy . . . que la miro con anhelo; hasta se diría, con un resignado y puro amor.
Allí viene, al fin se acerca mi liberación.Así, sin más, sin pensarlo demasiado, abro mis brazos a lo desconocido y me lanzo ante él . . .
octubre 2011
Con este micro participé, sin éxito, en
All rights reserved