La lavadora era industrial, de un gris metalizado, brillante y, llegado el caso, perturbador. Dos pares de pantalones, cuatro de calcetines, cuatro calzoncillos, dos camisetas, una camisa, un jersey, un abrigo y una chaqueta de lana. Toda la ropa mugrienta de los últimos meses. Incluso las playeras sin suela. Eran las 22:15, a esas horas ya […]
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