Amanda tiene 40 años, está separada y tiene dos hijos adolescentes. Su exmarido, piloto de líneas aéreas, la abandona, se marcha de la magnífica casa donde viven, dejándola un humanoide llamado Romeo. Amanda, de forma casual, descubre que su robot tiene una funcionalidad muy peculiar… puede hacer el amor. A partir de ese momento busca cada vez más placer con el robot, de mil posturas y a través de variadas fantasías. Contándoselo a su amiga Mary no para de reír. Pero teme que sus juegos con Romeo transciendan y se enteren sus hijos y sus conocidos. Un día las dos amigas beben más de la cuenta y Amanda le enseña el robot, Mary que está muy borracha se excita muchísimo. Intenta hacérselo con el humanoide, pero está tan borracha que no puede, y se pone muy furiosa. Tiene un ataque de nervios agrede a Amanda. El robot lo ve como un ataque a su dueña e intenta separarlas pero están en el piso alto y Mary accidentalmente cae de una altura de tres metros partiéndose el cuello y muriendo.
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