Cuando era pequeño mi papa solía mirarme como si fuera la última vez que me vería con vida, hubiese yo deseado con todo mi ser que esa fuese una mirada de comprensión o que expresase compasión alguna hacia mí, en lugar de la verdad que ocultaba con silencio y mostraba con la vista, porque él, como yo, tenía miedo. Solía pensar que nadie me querría tanto como mi madre y que difícilmente lograría sobrevivir con la enfermedad que tengo
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