Un día escuché decir a un charlatán de esos que pregonan su sabiduría universal por distintos programas radiofónicos, que vio a un grupo de hombres sentados en un bar y, “por sus pintas” (palabras textuales), supo que eran policías. Pues bien, yo, dueño del bar de enfrente de una comisaría, harto de verlos a diario, no sabría decir quién, aun estando uniformado, verdaderamente es policía. Allende altos, bajos, anchos o flacos, los hay brutos, amables, callados, chistosos... Y hasta sabelotodos c
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