Hay una pena que vaga en los pasillos de mi alma, y es que parece un fantasma que no me deja dormir. Por las mañanas lo callo, hace ruido a la noche, y por las tardes no hallo la forma de resistir. Tengo un cuadro en mi cuarto en el que he escrito algo así: "Si mi gran fortaleza es el amor de la gente, mi armadura es la hoja del puñal que me da muerte".
A corazón por azulejo, un mosaico de corazones, decora mi alma desnuda y no la deja engordar. Me alicato a quereres que se van con la brisa, y
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