Como el niño que galopa
a lomo de un corcel
recreándose, sin contar el tiempo.
No queremos ese río de lamentaciones,
arrastrados hacia su abismo
mezclados entre las miserias.
Darnos cuenta de que hoy es, ahora
ladeando nefastos acontecimientos
abrir la claraboya, al encuentro
de recuerdos hermosos.
Olvidando un posible mañana,
mirando lo bello, que ahora nos engalana
La sonrisa de un niño
la luz que entra por la ventana
la salud que el universo nos regala...
Está, ¡tan cerca!
la
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