El deseo homosexual entre hombres está reñido con la masculinidad. Al menos, así ha sido desde mucho tiempo atrás. La atracción física y afectiva por personas del mismo sexo se ha visto, tradicionalmente, como un rasgo de personas afeminadas, semejantes a mujeres, y que poco tienen que ver con lo que socialmente se acepta como masculino.
No siempre fue así.
La Antigüedad está repleta de ejemplos donde una sexualidad e identidad no normativa no solo estaba bien vista, sino que se alentaba. Los griegos fomentaban las relaciones entre hombres jóvenes y maduros como forma de prepararlos para la edad adulta, donde la virtud y la valentía no estaban enemistadas con el sexo homosexual. La sociedad romana, si bien no tenía la misma concepción que los griegos, fue abriéndose a una permisividad cada vez mayor. Aunque parece que no hay registros suficientes para aseverar que la homosexualidad estaba bien considerada en el Antiguo Egipto, ejemplos de mitos divinos o la falta de condenas explícitas, como sucede en otras culturas, llevan a pensar que tenían una actitud tolerante.
Sin embargo, estos retazos de historia apenas si han visto la luz. El presente libro es un intento modesto de conciliar la energía masculina, dadora, activa, guía, proveedora y protectora, con el propio acto homosexual, sobre todo, con el rol conocido como pasivo durante la penetración. Grandes personajes de nuestro pasado, famosos por sus conquistas y proezas, donde la virilidad, en su sentido más habitual, empapa todos sus logros, fueron amantes de otros hombres. Y no solo eso. También se desarrollaron nuevas identidades que ahora comienzan a respetarse, si bien queda un largo camino por recorrer.
La necesidad de sacar a relucir estos pequeños pasajes tan importantes para la comunidad queer me ha llevado a usar la imaginación para construir estos seis relatos que tienes delante. Mi motivación principal es señalar que estos históricos personajes tuvieron experiencias de orientación sexual o identidades de género (aunque en algunos casos sea una hipótesis) diferentes a la pauta heterosexual. Y, por supuesto, que el lector/a/e disfrute de lo que aquí se contiene.
Y por y para un mundo cada vez más tolerante con la diversidad.
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