Desde que era niña me di cuenta de que no importaba si había tenido un día complicado o agotador, todo siempre era más lindo, pero sobre todo más tranquilo cuando podía ponerme uno de mis delantales, encender el horno y usar mi batidora eléctrica. Gracias a esto desde muy chiquita estuve buscando la receta perfecta de uno de mis postres preferidos, el cheesecake.
Creo que la primera vez que intenté probar una de las millones recetas que hay tendría 11 años. Y no me quedó mal, salvo porque la ga
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