Bitácora del emocionante viaje de exploración hacia mi infinito y desconocido interior, en él encontré a mi propio mago dormido y le di la orden que ambos tanto necesitábamos: MAGO INTERIOR, ¡DESPIERTA!
Como pensionado he dedicado mis últimos 15 años a recopilar entre mis autores espirituales favoritos las ideas que más me han inspirado respecto al propósito de la vida en la Tierra. Entre ellos, con profundos agradecimientos, destaco a:
Anita Moorjani
David R. Hawkins
Drúnvalo Melchizedek
Eckhart Tolle
Georg I. Gurdjieff
Gerardo Schmedling
José Luis Parise
Juan José Benítez
Neil Donald Walsh
Yeyis
Wingmakers
De pronto anhelé darle sentido y coherencia a tal cúmulo de aparentemente dispar información y, en sueños vi como refulgían con claridad prístina, con ilación y armonía, sus valiosas enseñanzas.
Quise plasmar por escrito mis recuerdos de esos que llamo benditos estados de consciencia onírica y descubrí que era otro cantar: mi mente egoica, los trucos del lenguaje y mis creencias en la lucha por sobrevivir, me abocaron a versiones cada vez más confusas.
A través de nuevas experiencias oníricas descubrí que me bastaba con pedirle ayuda a mi ángel tutelar, Antuse. Él, como por arte de magia, de la mano de dos esclarecedores y enaltecedores Maestros Ascendidos, Arúa de la cultura Teyuna y Pachí, de la Inca, enclavadas en lo que hoy son Colombia y Perú respectivamente, se hicieron presentes, al comienzo en sueños y después en estados míos conscientes de plena vigilia, y me ayudaron a lograr mi anhelo.
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