De vez en cuando me gusta traer alguna muestra representativa de mis inicios como escritora. “El último amanecer” es un buen ejemplo, pues fui el primer relato corto que escribí. No sé exactamente cuándo lo hice, solo sé que tuvo que ser antes de 1994, y en el cuaderno donde los escribía, tengo apuntado que debió ser con 13 o 14 años. Algo que no deja de sorprenderme y estremecerme a partes iguales.
Hoy, más de treinta años después, me he dado cuenta de la trascendencia de este relato. He estad
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