Cupido. Ese mítico ángel que anda por el mundo repartiendo amor, flechando a la gente, juntando a los enamorados. Esa mítica figura es solo eso, un mito. En parte.
Cada catorce de febrero un alma enamorada debe morir, entregar su sangre a la oscuridad y convertirse en ese ángel maldito, ese ángel que ya no puede amar pero debe repartir amor. Cumplir la tarea que le fue asignada, quiera o no.
Este año me toco morir a mí.
Fue inesperadamente ridículo.
Era trece de febrero, por la tarde. Yo com
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