Aparentemente, dejar de ser un fantasma y salir del estado de coma era lo mejor que pudo pasarle a Aurora. El único problema es que el cuerpo al que regresó no es el suyo. Le pertenece a Aurora, su álter ego de un mundo paralelo.
En este mundo, encontrará que todo lo que sabía de su vida está de cabeza… Y la única persona en quien podría confiar —el álter ego de quien la envió allí— Ryan, no sólo parece odiarla, sino que cuestiona su cordura.
Mientras tanto, Sebastian se esfuerza por aprender a controlar el don que le legó su madre, uno que desconocía hasta entonces y, que considera, es la clave para hacer regresar a su alma gemela de cuál sea el lugar al que la haya enviado, a pesar de la insistencia de Aurora, su álter ego, en dejar las cosas como están.
¿Regresará cada Aurora al cuerpo y mundo que le corresponde?
All rights reserved