Este libro se pasea por la obra pedagógica de mi abuelo paterno: JOSÉ ANTONIO RUIZ RODRÍGUEZ, conocido más por MAX BEMBO. Un maestro que luchó por cambiar su país, a través de una educación más humana, aquella que abriera las puertas a la juventud hacia un mundo mejor.
Sus comienzos dibujaron en Barcelona, España, una grandeza de ideales, y le dieron marco a una gran obra filantrópica: la «Obra para los desamparados de Max Bembo». Su mira era rescatar a los niños de la calle, darles un hogar, comida y educación. A la vez, prepararlos para el campo laboral. Una gran casa donde albergar junto a los profesores, a los niños y con un modelo de aprendizaje no autoritario, de carácter libertario apuntando a la formación de una ciudadanía capaz de luchar por sus derechos y que estuviera comprometida con la igualdad y la justicia social.
Bajo su concepto, la educación debía contribuir a formar individuos que no se dejaran oprimir ni explotar por los “poderosos” y con su estilo soñaba con devolverles a esos seres humanos, su principio fundamental: la libertad.
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