En varias ocasiones yendo en coche y exactamente por la carretera cercana a la Montaña de Montjuic, veo a través de la ventana un enorme cementerio, muchas lápidas de cara al mar, llenas de sol. Me pregunto si ellos, los muertos, decidieron que en su momento que así fuera, o es pura casualidad o por orden de algún familiar.
Considero que en los cementerios hay mucha belleza, y muchos de ellos están llenos de arte, esculturas, jardines... pero que sólo los vivos pueden contemplarla. Suelo visitarlos en mis viajes, aunque no estén en mi lista de cosas a hacer, si aparecen en mi paseo, entro y los contemplo durante un rato.
Volviendo al tema inicial, creo que ese lugar “privilegiado” mirando al mar o al sol, importa sólo a los vivos, no a los muertos. Pero aun así, escribí estas letras pensando en ello, en que gracias al sol el muerto siente un suspiro de vida,…
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