Santiago y Cristóbal, dos de los millones de agraciados ganadores de la “Educación” Secundaria Obligatoria, la telebasura, la censura, el paro y los ajustes culturales; tras ser detenidos por el “delito” de verter opiniones en público, son obligados a reincorporarse a la sociedad realizando lecturas del Libro de los Libros en espacios públicos, demostrando así que el sistema funciona.
¿Que ocurrirá cuando estos dos miserables seres sin futuro, a medio camino entre la catarsis social y el psiquiátrico tengan que enfrentarse a un texto que no pueden ni quieren asimilar?
El resultado es una revisión de distintos pasajes del Antiguo Testamento de la que surge una muy libre interpretación, llena de sinsentidos y cargada de significado. Esto acabará alterando la poca estabilidad de sus mentes, llevándolos por un camino que nunca pensaron que recorrerían y, de paso, encontrando respuesta a todo lo que nunca nadie quiso saber acerca de la biblia.
Verlos no es un derecho, es parte de una obra social. Algo que ellos nunca harían.
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