Mientras es fértil la higuera
el viajero se arrima a su sombra,
inhala su aroma dulce
y saborea sus frutos.
Al regresar noviembre,
el viento de indiferencia
lame sus últimas hojas
y la avergüenza ante todos.
Mas la brisa tiene favoritos,
no a todos desnuda.
Los que escapan de su caricia
presumen con vanidad
de sus trajes de opulencia.
La dictadura del verde
compite con el ocre sucio,
gastado de tanto usarlo,
de tanto sufrimiento acumulado,
de no parar de morir.
Es la historia que se repite,
letr
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