Este cuaderno de pliegos sueltos reúne una suerte de cantos de ciego que practica los modos aguileños, las llamadas trovas de ley.
El libreto se compone de las siguientes cinco partes: Lírica cuántica, donde la lírica musical se mueve entre planos dimensionales; Canciones del Rey Gato, cantadas por un madrileño pardo; Canciones de mis abuelos, donde la voz la toman otros, resultando una transcripción de ecos; Flemas, que tratan de expresar caminos mentales frente a un retrato superficial de la realidad, con relativo éxito; y concluye con Nuevas trovas, donde se diluyen las fronteras entre el juego y la necesidad.
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