Un sabio quería averiguar qué cosa extraña era el amor, pues le habían encargado su definición para una enciclopedia. A tal fin se despidió del ama de llaves, abandonó su biblioteca y recorrió el mundo. Siempre que le preguntaban contestaba con sinceridad: «Busco el amor», lo cual provocaba carcajadas porque el sabio no era muy agraciado. Por más que lo intentó, no halló un ejemplo de verdadero amor. Si llegaba a sus oídos que una pareja joven se amaba, acudía raudo a examinarlos de cerca, lo cu
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