Me voy a la casa de mis sueños
Me zambullo en el más absoluto silencio
de la profundidad de mi inmenso caudal.
Por el cauce de mis venas,
quiero sentir sirenas,
y de nuevo los caballitos de mar...Me voy a la casa de mis sueños
Me zambullo en el más absoluto silencio
de la profundidad de mi inmenso caudal.
Por el cauce de mis venas,
quiero sentir sirenas,
y de nuevo los caballitos de mar,
ahí fuera, se acabó el manantial
Me voy a la casa de mis sueños
para leer de nuevo ese cuento
donde sentir el canto
de las náyades cantar.
Ahí fuera, ya no hay jazmín ni rosal.
Ahora me rozan las espinas,
ásperos arbustos, sin los altos abetos,
ni amapolas, ¡No oigo las campanillas sonar!
La tierra va siendo un sequeral
sin príncipes ni princesas
ni sirenas ni tritones...
ni caballitos de mar.
Ahora las manadas afloran
haciendo suyo el panal.
Por esta mansión de versos,
donde se deberían liberar las rejas,
somos un rebaño de fustigadas ovejas,
sin saber donde pastar.
En secano sin mana.
Carmen Silza
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