Este planeta es un sitio absurdo. A veces, la vida te escupe directo a la cara: tus plantas se mueren, una paloma te mancha la ropa justo cuando vas a la entrevista del trabajo de tus sueños y, para rematar, el casero te pide la madriguera. Todo el mismo día. Siempre hay caos, y los seres que lo habitamos somos aún peores; pero, extrañamente, adoro estar aquí y observar cómo nos complicamos la existencia.
Me remonto a una de mis tantas vidas, cuando era una duendecilla inocente y soñadora. Viví
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