Un año más, aquí está: la guía telefónica en la puerta de casa. Hace ya más de tres años que tengo esta casa: ni una sola vez hemos llegado a consultar la guía telefónica, ni siquiera a extraerla de su envoltorio plástico, y no recuerdo haberlo hecho tampoco en ningún otro sitio: la guía telefónica es un anacronismo total, una imagen del pasado, una operación editorial de enorme magnitud, un gasto descomunal en papel, y un desarrollo logístico de coste inimaginable para servir a un propósito ...
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