Aunque la temperatura que nos acompaña no nos haría sospechar en qué época del año nos encontramos estamos en vísperas de la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, es decir, calabazas, fantasmas, sangre a borbotones (comprada en un bazar eso sí), chuches y demás alegorías a la noche más terrorífica del año nos invaden.
Probablemente si pensásemos en nuestra infancia no tendríamos este tipo de recuerdos. Buceando en mi interior me puedo ver de camino al pueblo, arrimada a la leña o tapada
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