En las veloces hojas del verano...
Ayer se paró mi corazón, por un instante se cerraron mis ojos al vivir cotidiano, volví al viaje de las hojas...
Desaparecí del mundo conocido, ―tan desconocido ya para mí ―, y me consta que en el cosmos no hubo señales.
Y entonces me vi en la inmensa llanura de ojos dóciles, corriendo junto a las veloces hojas del verano. Volví a ser un símbolo celeste lejos del orbital materialismo...
Bebí en la dulzura del seno de mi madre como aquella primera vez que
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